FEDERACIÓN DE
CONTADORES PÚBLICOS DE COLOMBIA
CARTA FEDECOP No. 1

POR: C.P HÉCTOR JAIME CORREA PINZÓN
PRESIDENTE FEDERACIÓN DE CONTADORES PÚBLICOS DE COLOMBIA
HECTOR JAIME CORREA
PINZON
Contador Público de la Universidad de
Manizales. Magister en Administración de la Universidad Eafit de Medellín. Especialista en Revisoría Fiscal y Auditoría
Externa de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Exdecano Facultad de
Contaduría Pública Universidad de Manizales. Catedrático universitario,
conferencista y ponente a nivel nacional e internacional en representación de
Colombia. Miembro del Consejo
Permanente para la Evaluación de las Normas de Contabilidad en Colombia. Miembro de la Asociación Interamericana de
Contabilidad. Miembro del Instituto Colombiano de Derecho Tributario. Miembro del Instituto Nacional de Contadores
Públicos, Presidente de la Federación de Contadores Públicos de Colombia.
Vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Contadores Públicos de
Colombia, Gerente y socio de la firma
Auditorías Integrales & Consultorías Empresariales - Ai Ce
Ltda. Auditor, revisor fiscal, asesor y
consultor de varias empresas a nivel nacional.
Hjaime@emtelsa.multi.net.co
LA
CONTABILIDAD MEDIOAMBIENTAL
CONTADOR PUBLICO
HECTOR JAIME CORREA PINZON
SEPTIEMBRE DE 1.997
MANIZALES-COLOMBIA
Uno de los temas de mayor actualidad a
nivel nacional e internacional, tiene que ver con el medio ambiente y todas las
circunstancias que lo rodean. Parece impredecible que los contadores públicos
se vean involucrados directa o indirectamente con el manejo ambiental, sin
embargo, esta profesión tiene una gran incidencia en muchos aspectos del tema
en mención.
Eventos tales como costos ambientales,
control ambiental, procesos industriales, recursos humanos y otros de gran
importancia, poseen continua y permanente relación con la contaduría pública.
Es por este motivo que se ha tratado de profundizar en situaciones ambientales,
con el fin de investigar que documentación y avances existen en otros países,
para poder mostrar alguna luz a los interesados, y así desarrollar
conjuntamente algunas hipótesis que puedan ser a su vez elementos de
integración técnico-contable.
Las empresas ya no pueden hacer caso
omiso de las consecuencias sobre el medio ambiente de sus decisiones
económicas, y por tanto, aunque la consecución del beneficio queda como
objetivo clave para mantener la salud empresarial, también es menester
desarrollar e implantar una política medioambiental razonable.
Entre los estamentos interesados en
calidad de la implantación de una política medioambiental se encuentran los
Gobiernos nacionales, la Comunidad europea, la O.N.U; y comunidades locales,
así como los distintos sectores empresariales, por ejemplo las compañías de
seguros (sólo hay que fijarse en el incremento de los importes de las primas de
seguros para las compañías químicas, etc).
También los accionistas de las
empresas, así como los ecologistas están interesados en este tema. Obviamente
el poder de influencia de los citados grupos varía en función de la fuerza de
cada uno.
No obstante, se puede afirmar que las
fuentes de presión más destacadas a este respecto sobre las empresas son las
siguientes:
A)
Legislación medioambiental.
La Comunidad europea ya ha promulgado
hasta trescientos decretos relacionados de alguna manera con el medioambiente y
se está exigiendo de forma cada vez más intensa que las empresas en cualquier
país comunitario en que se encuentren, se acoplen a un estándar mínimo de
realizaciones o comportamiento medioambiental, para asegurar que siga
existiendo un adecuado entorno en este sentido [1].
B)
Mercados.
Una vez implantadas, las normas
generalmente aceptadas de buena conducta medioambiental se convertirán en
requisitos básicos para tener acceso a determinados mercados.
Es probable que se exija a los
proveedores, sistemas de gestión medioambiental tales como EMAS (en inglés:
Eco-Managementand Audit Scheme) cuya reglamentación se divulgó en marzo de
1.993 por la Comunidad Europea; o el standard británico BS7750, divulgado en
1992 y que todavía está siendo sometida a pruebas de campo.
Ya algunas empresas alemanas,
británicas y danesas como B ó &, Denfoss A.S. y la Compañía Siderúrgica
Danesa Estatal, requieren que sus proveedores logren un nivel satisfactorio de
realizaciones medioambientales y, si no alcanzan el nivel requerido por sus
clientes y no toman con prontitud las medidas apropiadas para llevar al nivel
exigido, perderán a sus clientes. Finalmente, existe la incipiente pero cada
vez más sustantiva figura del
consumidor verde. [2]
C)
Accionistas e inversionistas.
Ya se está considerando, por otra
parte, el crecimiento del segmento o grupo de inversionistas éticos. En Gran
Bretaña ya existen por lo menos ocho fondos de inversión éticos y dos compañías
de inversión éticas-ecológicas, las dos cotizantes en bolsa y con unos activos netos que alcanza los
sesenta millones de libras: Merlin Creen International Investment Trusl Ltd y
C.V.
Environmental Investment Trust
Ltd. Incluso los inversionistas
más tradicionales están pidiendo información medioambiental financiera. Renger,
en su obra Enviromental audit : The background, beneficts and financial
implications afirma lo siguiente: "La amenaza de posibles pasivos de
origen medioambientales y la promesa de reglas medioambientales más rigurosas
en el futuro, repercutirán en los resultados financieros de las
compañías".
La contabilidad, por tanto, va a jugar
un papel clave en el suministro de información relacionado con los resultados
medioambientales de una empresa.
El quinto plan de acción de la
Comunidad europea hacia el sostenimiento especifica la necesidad de los
siguientes cambios respecto a la contabilidad:
a) Volver a definir los principios,
reglas y metodologías contables para asegurar
que el consumo y utilización de
recursos medioambientales se contabilizan como parte de la totalidad de los
costos de producción y que se reflejen en los precios de mercado.
b) Las empresas deberían revelar en
sus informes anuales los detalles de su política y actividades
medioambientales.
c) Las empresas deberían reflejar en
sus cuentas anuales los gastos relacionados con sus programas medioambientales.
d) Las empresas deberían contabilizar
en sus cuentas provisiones para riesgos, y futuros gastos medioambientales (J.
Bebbington, 1993).
No se puede decir que existe mucho
entusiasmo entre los contables británicos por la contabilidad medioambiental.
Owen, en este sentido, señala lo
siguiente en la obra Business and the environment, dirigida por D. Smith:
"Uno acaso llega a la conclusión un poco deprimente de que tanto la
índole del arte
de la contabilidad como la
teleología expuesta por los practicantes de las antes citadas artes,
representan importantes (si no arrolladores) obstáculos en el camino hacia el
desarrollo de la contabilidad verde.
Es cierto que se han preparado unos
informes medioambientales de excelente calidad por compañías tales como British
Telecom (ganadora en 1993 del Premio sobre informes medioambientales ofrecido por
la Chartered Association of Certified Accountants), Nork Hydro, The Body Shop,
British Airways, British Steel, etc; si
bien estos informes se publican por separado y no forman parte de los informes
anuales.
Este hecho tiende a marginar los
resultados medioambientales y muy pocas
empresas pretenden llevar a cabo una integración fundamental de los costos
medioambientales y del mercado (Gray, 1993).
No hay ningún requisito
obligatorio para que se realicen
auditorías medioambientales, aunque las seis grandes firmas de auditoría a
nivel mundial han realizado o están a punto de realizar tal tipo de auditorías.
En los últimos dos años sólo se han
realizado algunas auditorías medioambientales, de las cuales la de más
envergadura ha sido la del National Westminster Bank.
No obstante, las auditorías
medioambientales forman parte clave de los sistemas de gestión medioambiental (Enviromental management
system o EMS) y como tal su importancia aumentará en los
años venideros junto con la implantación del EMAS.
La adopción general de los sistemas de
gestión medioambiental no unificará los criterios de comunicación de
resultados medioambientales por las
empresas sin una adecuada reglamentación del tema.
Parece bastante ingenuo pensar que se
podrá dar una opinión o un dictamen del tipo "reflejan
fielmente"...sobre los resultados medioambientales de una empresa, al
tener en cuenta la cantidad de documentación requerida para dar una opinión
sobre las cuentas financieras.
De momento, las empresas pueden preparar
informes medioambientales sobre locales, funciones y procesos elegidos por las
empresas mismas y pueden suprimir la información desfavorable y, sobre todo, no
hay necesidad de presentar un panorama medioambiental de la empresa entera.
Tampoco existen los requisitos fundamentales que pudiesen constituir una base
de comparaciones entre empresas y el seguimiento pormenorizado de los
resultados es poco fiable; por ejemplo, la medición de las emisiones de un
conducto de humo realizada en la entrada de una fábrica no dará el mismo
resultado que la medición de las mismas emisiones realizada en el conducto
mismo.
No obstante, algunas formas contables
pueden generar consecuencias medioambientales. Estas normas incluyen las
siguientes: Revelación de políticas contables; Existencias y contratos a largo
plazo; La contabilización de la amortización; El tratamiento de contingencias;
La contabilización de propiedades de inversión; y Adquisiciones y Fusiones. (Collier, Doolittle y Broke,
1993).
En el futuro probablemente se podrán
apreciar una serie de cambios evolutivos respecto a las costumbres
empresariales , los cuales afectarán a la contabilidad.
La compañía holandesa BSO/Origin ya ha
intentado integrar la información sobre emisiones en las cuentas anuales y al mismo
tiempo computar el costo de dicha emisiones (Gray 1993).
El Centro del Ciclo de Vida de la
Universidad Técnica de Dinamarca está pidiendo que se incluyan los efectos
medioambientales en los gastos de
fabricación como impuestos; éstos están a punto de ser introducidos en
Dinamarca con un cierto perjuicio para la industria Danesa, pero sólo a largo
plazo será beneficioso. Por otra parte, la Compañía Siderúrgica Danesa ha
preparado por segundo año consecutivo un estado de amplia envergadura de flujos
de materia, el cual presenta el Hiroughflow (flujo circulatorio de los recursos
medioambientales consumidos por la compañía) y se utilizó para la preparación
del estado el actual sistema de contabilidad financiera y además se ha sometido
el estado a una auditoría por los auditores independientes en 1993 (Jorgensen,
1993).
Las mediciones del ingreso y el
producto totales de una nación-las cuentas nacionales- dan una indicación
sumamente imperfecta de su bienestar. Además de los vacíos tan bien conocidos
de su cobertura, como el trabajo doméstico no remunerado, es necesario conocer
por lo menos otro conjunto de informaciones para poder emitir un juicio
concluyente acerca de las tendencias del bienestar humano.
1. Desigualdad
y pobreza. Las cifras del ingreso adecuado no indican forzosamente las
tendencias en cuanto a la incidencia de la pobreza.
Aunque la correlación entre el
crecimiento del ingreso nacional y la reducción de la pobreza es grande y la
idea anterior de que la inequidad de ingresos tiende a aumentar en las primeras
etapas del desarrollo (la "curva de Kuznets") ha quedado en general
desacreditada [3], es necesario efectuar encuestas
domiciliarias que arrojen luz sobre los patrones de ingresos y de gastos entre
los pobres. En el decenio pasado se ha logrado estandarizar bastante las
metodologías de las encuestas, y unos 40 a 50 países(que comprenden el 80% de
la población de los países en
desarrollo) realizan actualmente encuestas domiciliarias que producen
evaluaciones de la pobreza relativamente profesionales. Todavía es difícil, sin
embargo, comparar la incidencia de la pobreza entre los diferentes países.
2.
Recursos humanos.
El mayor ingreso agregado no siempre basta para obtener mejores indicadores de
los recursos humanos. Las recientes inquietudes acerca del menor
aprovechamiento educacional en los países industriales ilustra este punto, y
también lo hace la variación de los adelantos en el perfeccionamiento humano en
niveles similares de ingreso [4]. Se dispone de datos sobre
indicadores básicos como los de mortalidad infantil, alfabetización, matrícula
escolar y acceso a servicios médicos para casi todos los países, pero su
fiabilidad varia mucho, ya que a menudo los índices se calculan en forma
indirecta con base en datos muy parciales y a veces mediante la extrapolación
de estimaciones anteriores.
Se están dedicando considerables
recursos para fortalecer las mediciones en el terreno y estandarizar las
definiciones, pero todavía queda mucho por hacer.
3. El
medio ambiente. Si el crecimiento del ingreso agregado causa daños grandes
al medio ambiente, puede contrarrestar algunos, o quizás la totalidad de los
avances del bienestar logrados con el crecimiento del ingreso y socavar las perspectivas
de progresos en el futuro. Los conocimientos sobre las condiciones del medio
ambiente son especialmente insuficientes, debido en parte a problemas
conceptuales por ejemplo, cómo definir el agotamiento de los suelos, la vida de
habitat natural y la contaminación atmosférica y en parte al hecho de que con
frecuencia simplemente no existen los mecanismos para la medición de los datos
en bruto. En años recientes se han hecho esfuerzos crecientes a fin de ayudar a
los países en la vigilancia del medio ambiente y la compilación de estadísticas
comparables a nivel internacional. Por ejemplo, el Sistema Mundial de
Vigilancia del Medio Ambiente, administrado por el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente, coteja los datos sobre contaminación del agua y
la atmósfera de unos 150 países. Pero en muchas situaciones los recursos han
sido inadecuados, y continúa siendo deficiente la calidad de la información y
la comparabilidad entre países.
4.
Aspectos sociales, políticos y espirituales del bienestar. Las medidas del bienestar
"económico" no captan los aspectos sociales, políticos y espirituales
del bienestar de las personas, que a menudo son mucho más importantes.
Por supuesto, no es posible medir
muchos de estos aspectos en ningún sentido cuantitativo, y ello tiende a
disminuir su importancia en las mentes de las autoridades responsables. En
estos últimos años se ha observado el refinamiento y uso creciente de
indicadores de las libertades políticas y civiles, las preferencias según los
sexos y razas, la incidencia del delito y la violencia y otros semejantes. Al
mismo tiempo un número creciente de gobiernos y organismos de asistencia han
venido elaborando y empleando instrumentos para la evaluación social en el
planeamiento y evaluación inicial de inversiones.
Estos instrumentos han tendido a
centrarse en decisiones a nivel de los proyectos, por ejemplo, cómo pueda
resultar afectada la cohesión social y cultural por programas particulares de
inversión. Es mucho menos lo que se sabe acerca de los efectos sociales de
tendencias más amplias del desarrollo, como la urbanización y la liberalización
del mercado.
¿Dónde deja este estado de cosas a
quienes formulan las políticas?.
Evidentemente, ellos necesitan mejores datos básicos acerca de las inquietudes
planteadas, pero también necesitan ver agregados estos datos en indicadores del
progreso que sean pertinentes a las políticas. Ambas cosas, la medición y la
agregación plantean grandes desafíos para las dimensiones no económicas del
desarrollo.
Examinaremos algunos de los problemas
actuales en la búsqueda de indicadores del desarrollo y se describen con un
campo particularmente prometedor en el que los agregados son ajustados tomando
en cuenta el medio ambiente.
5.
Los indicadores del desarrollo. Una de las razones para que haya habido una concentración excesiva en
los aspectos económicos del desarrollo es la de que es más fácil medir las
cosas que son objeto de transacción en el mercado que las que no son. Qué se ha
de medir, y dónde, es algo más intuitivo, y el NUMERAIRE (o unidad común de
cuenta) que permite la agregación es, evidentemente, el DINERO.
No se dispone de cálculos tan fáciles
para muchos otros aspectos del desarrollo, y en especial para las inquietudes
sociales y los problemas ambientales. Por ejemplo, dado que hay más de 300
diferentes contaminantes físicos (muchos de ellos muy localizados) ¿cómo puede
vigilarse la contaminación en cualquier sentido de agregación?. O bien, dados
los muchos tipos de degradación del suelo por ejemplo, la erosión, la
sanilización, la pérdida de humedad o de nutrientes y el anegamiento, ¿cómo es
posible captar el estado en que se encuentran los recursos de tierras de una
nación en cualquier sentido de agregación?.
La agregación requiere, por supuesto, un
numéraire. En este sentido se han iniciado importantes trabajos para derivar
las relaciones ("funciones de las reacciones a dosis de sustancias")
entre formas diversas de daño al medio ambiente y la salud humana, la
productividad económica y los valores de las comodidades para las personas, que
producirían un numéraire, con el que sería posible la agregación. Así, por
ejemplo, los diferentes contaminantes se multiplicarían a la vez por sus
impactos en la salud y por la población afectada.
Las zonas afectadas por diferentes
tipos de daño al suelo se multiplicarían por los impactos estimados en factores
tales como los rendimientos futuros. Sin embargo, los recursos asignados a
tales trabajos han sido modestos y a menudo los programas de investigación están
deficientemente coordinados.
Es necesario tener cuidado en la
búsqueda de medidas agregadas de progreso, de modo que los índices únicos
elegidos no oculten más de lo que revelan. Un ejemplo es la vivienda. Tradicionalmente, han sido las normas, medidas
sencillas de la vivienda, tales como: ¿disponen, sí o no, de vivienda las
personas?. Pero con la tendencia a alejarse del suministro directo de vivienda
por el gobierno y hacia "estrategias de habilitación", y el creciente
reconocimiento de que la vivienda supone mucho más que ladrillos y mortero,
resultó evidente que se requerían medidas más ricas.
Este reconocimiento condujo en 1990 a
la creación de un "Programa de indicadores de los resultados obtenidos en
el sector de la vivienda" patrocinado conjuntamente por el Centro de las
Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos y el Banco Mundial.
Ya se han recopilado datos de 53
países que comprenden el 80% de la población mundial aprovechando extensas
encuestas de factores de la demanda y el suministro además del reconocimiento
de que existen muchas dimensiones de la buena vivienda (entre ellas, espacio y
ventilación razonables,acceso a un camino peatonal, proximidad al empleo y
accesibilidad financiera). Los investigadores de este proyecto, si bien se ven
atraídos por la posibilidad de derivar una medida agregada de los servicios de
vivienda, han concluido que, en ausencia de un numéraire significativo, un
índice agregado cualquiera no será útil
para las autoridades responsables.
La metodología adoptada se está
aplicando a otras esferas, incluidas las circunstancias del medio ambiente
urbano, el agua, el saneamiento y el transporte.
Si es un problema sumar manzanas con
naranjas a nivel subsectorial, lo es mucho más a niveles más elevados. A lo largo
de los años se han producido varias propuestas para agregar a las medidas de
educación, salud, nutrición, ingreso,libertades civiles,etc. Pero al no existir
un numéraire sustantivo, la mayoría de estas propuestas se han limitado a sumar
simplemente índices normalizados. Quienes critican estos índices arguyen que
tales agregaciones son inevitablemente arbitrarias y por tanto potencialmente
conducentes a error.
Sus defensores sostienen, sin embargo,
que incluso si los índices son arbitrarios, la finalidad es forzar los
elementos no monetarios del bienestar hacia la delantera de las políticas de
desarrollo. El Indice de Desarrollo Humano (IDH), del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, que es el más conocido de tales indicadores, ilustra
este punto. Al agregar los índices de esperanza de vida, aprovechamiento
educacional e ingreso per cápita, el IDH ha dado origen a numerosas
opiniones acerca de esta metodología y
sus conclusiones, con lo cual su finalidad ha quedado bien cumplida.
6.
Como "verdecer" las cuentas nacionales.
Derivar índices empleando un numéraire
común es conceptualmente preferible al enfoque ordinal del IDH, pero en la
práctica es mucho más difícil. Un camino comúnmente propuesto es ajustar las
cuentas nacionales para reflejar preocupaciones más amplias del desarrollo.
No se dispone de un enfoque digno de
crédito para hacer ajustes con base en inquietudes sociales o de distribución
del ingreso, pero desde hace algún tiempo se ha dispuesto de métodos para
efectuar ajustes relativos al medio ambiente.
Los ajustes para tomar en cuenta
factores ambientales son particularmente justificados.
En primer lugar, a diferencia de los
indicadores del desarrollo humano, que en general tienen una correlación
positiva con el ingreso, las condiciones del medio ambiente empeoran con el
crecimiento económico. Si los beneficios del mayor ingreso se ven compensados
por el deterioro en la condiciones de salud, es deseable sustraer del ingreso
una medida de los costos corrientes de tales daños.
En segundo lugar, en el grado en que
se empleen las cuentas nacionales a fin de obtener una visión de la capacidad
de la economía para producir en forma constante, es necesario reconocer que tal
capacidad depende del capital natural (y humano) tanto como del capital social
hecho por el hombre. De este modo las cifras de acumulación de capital deberán
reflejar las cambiantes existencias de todas las formas de capital.
Hasta este punto la mayoría de los
esfuerzos para contabilizar los recursos naturales y el medio ambiente se han
limitado a la creación de "cuentas físicas" que van paralelas a las
cuentas nacionales tradicionales, más bien que a estimar los valores monetarios
de la pérdida de recursos y el daño al medio ambiente, con lo cual se ajustan
las cuentas "básicas" mismas.
Noruega, por ejemplo, el país que
quizás tiene la más larga historia de interés en la contabilización de los
recursos, ha dedicado sus esfuerzos al refinamiento de las estimaciones de
existencias físicas de sectores básicos como el petróleo, los minerales, la
pesca, la silvicultura y la energía hidroeléctrica. Los Países Bajos, otro país
con historial de interés en esta esfera, durante más de un decenio se ha
esforzado en derivar medidas monetarias
de las "funciones ambientales" (hasta el momento sin éxito
alguno). Francia está probando el sistema más ambicioso hasta ahora; la
"contabilidad del patrimonio", destinado a analizar y describir el
medio ambiente natural en sus tres dimensiones básicas: económica, social y ecológica.
El sistema tendrá siete niveles, desde los datos sobre recursos específicos en
el nivel uno, hasta indicadores de bienestar agregados en el nivel siete. Sin
embargo, sólo se ha dispuesto de recursos limitados para su aplicación, que
hasta ahora se han limitado a los datos físicos del nivel uno.
Los esfuerzos de los Estados Unidos en
este sentido se han circunscrito a la recolección de datos sobre gastos para la
reducción de la contaminación, si bien el Presidente Clinton declaró
recientemente el compromiso de su administración a producir cuentas
ambientalmente ajustadas durante su mandato.
Hay ahora, sin embargo movimientos en
varios frentes. Una razón de ello es que en el "Programa 21", el principal
documento de política de la Cumbre para la Tierra de junio de 1992 en Río de
Janeiro, 178 naciones se comprometieron a "ampliar los sistemas actuales
de contabilidad económica nacional para dar cabida en ellos a la dimensión
ambiental y a la dimensión social, incluyendo por lo menos sistemas de cuentas
subsidiarias para los recursos naturales en todos los Estados miembros".
En segundo lugar, en 1993 la comisión de la Estadística de las Naciones Unidas
aprobó un Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) revisado tras de un decenio de
trabajo, con el cual se alteraron los procedimientos de contabilidad de los
países miembros.
Si bien los países no están obligados
a integrar completamente las preocupaciones ambientales en las cuentas básicas,
se sugiere que preparen cuentas "satélites" o
"subsidiarias", que comprendan unidades tanto físicas como
monetarias, coherentes con las cuentas básicas. Con tal objeto, en diciembre de
1993 la oficina de estadística de las Naciones Unidas emitió un manual de
contabilidad ambiental y económica integrada que ofrece orientación detallada.
Como parte de los preparativos para el
SCN revisado, el Banco Mundial colaboró con dicha Oficina de Estadística y con
las autoridades de México y de Papua Nueva Guinea a fin de ver cuál prácticos
serían la nueva metodología y el manual. Los resultados de los dos estudios de
casos (respaldados por otro estudio en Tailandia) demostraron no sólo la
viabilidad de este enfoque, sino también la sensibilidad de las conclusiones a
los supuestos adoptados.
Puesto que en las cuentas nacionales
de muchos países ni siquiera se calcula la depreciación del capital hecho por
el hombre a fin de derivar el producto interno
neto (PIN), la primera tarea en tales estudios fue hacer esas estimaciones.
Se efectuaron dos grupos del "ingreso nacional ajustado conforme a consideraciones ambientales" (INA). El
primero (INA1) deducía las estimaciones del agotamiento de los recursos (por
ejemplo, la extracción de petróleo, minerales y maderas) del PIN. El segundo (INA2)
deducía además las estimaciones del valor monetario del deterioro del medio
ambiente (contaminación del agua y la atmósfera, eliminación de desechos,
agotamiento del suelo y uso del agua subterránea).
Por supuesto, es mucho más fácil
hablar de estos cálculos que hacerlos. Es necesario hacer muchos juicios al
elegir las metodologías para estimar valores monetarios tanto para el
agotamiento como para el deterioro, y con frecuencia se requirieron
estimaciones indirectas. Por ejemplo, lo ideal sería estimar los efectos de la
contaminación sobre la salud y las productividad futura, y asignar un valor
monetario a tales costos (descontados al presente cuando el daño ocurriera en
años futuros), que luego se deducirían del ingreso y la inversión.
Pero desafortunadamente los
conocimientos son insuficientes para tales cálculos, aún en los países
industriales más adelantados. En lugar de ello se empleó una medida indirecta,
en la que se estimaba el costo de
reducir la contaminación a niveles "aceptables". Se utilizó un
enfoque análogo para calcular los costos de la erosión del suelo, pero todavía
subsiste una multitud de retos conceptuales y opciones metodológicas.
En el caso de México-país en
desarrollo relativamente avanzado con graves problemas ambientales- el INA1 se
estimó en 94% del PIN para 1985 (el único año para el que eran adecuados los
datos), y el INA2 se estimó en el 87% del PIN.
En Papua Nueva Guinea, país en una etapa relativamente temprana en
desarrollo, con una industria extractiva considerable, el INA1 se estimó en 92%
a 99% del PIN para el período 1986-90 , y el INA2 fue de 90% a 98%. Estas
cifras dan realce a la necesidad de ajustes respecto de los costos ambientales,
pero en sí mismas dan escasa orientación a las autoridades. Las cuentas sectoriales
sin embargo, arrojan mayor luz.
La contabilidad "verde"
ofrece también a quienes formulan las políticas, ideas respecto de la capacidad
productiva a largo plazo de una nación, mediante las cuentas de inversiones y
de capital. Pero debe tenerse cuidado al interpretar conclusiones.
En una interpretación descuidada
podría darse la conclusión de que con una inversión real aparentemente negativa
después del ajuste respecto del agotamiento de recursos y el deterioro
ambiental en el país, la capacidad productiva de la economía realmente había
descendido. Pero tal conclusión haría
necesaria una evaluación de otros aspectos de la capacidad productiva de la nación. La formación del capital
humano y el progreso tecnológico tienen particular importancia. El ampliar
nuestra comprensión de la capacidad productiva
para incluir estos elementos deberá tener elevada prioridad.
Los ajustes a las cuentas nacionales
conforme a consideraciones ambientales pueden ocurrir en tres niveles de
sofisticación:
6.1
-Cuentas físicas. Pueden
establecerse cuentas no monetarias, que miden el agotamiento de los recursos y
los efectos ambientales de diversos aspectos de la producción y el ingreso
nacional. Así para cualesquiera actividad sectorial, es posible determinar sus
impactos físicos, y estos pueden añadirse para la economía en su totalidad.
6.2
- Impactos no monetarios. Estos
impactos ambientales pueden expresarse en términos de sus efectos estimados en
diversos indicadores no monetarios, tales como la salud humana, la
productividad agrícola, el calentamiento de la Tierra o el agotamiento de la
capa de ozono. Usualmente estos impactos se calculan multiplicando los
resultados físicos (por ejemplo, la erosión del suelo) por coeficientes de los
impactos o funciones de "reacciones a dosis" (por ejemplo, el impacto
en los rendimientos).
6.3 -Valoración
monetaria. Los impactos ambientales pueden expresarse luego en términos
monetarios mediante el uso de técnicas de valoración, que a su vez proporcionan
el medio para ajustar las cuentas nacionales mismas.
En todos los tres niveles existen
grandes problemas empíricos en los impactos físicos básicos, en las funciones
de reacciones a dosis, y en la valoración monetaria.
Pero es en el tercer nivel, o sea la
valoración, en donde ocurren problemas conceptuales y metodológicos
particularmente difíciles.
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
Cuentas
ambientales
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
A B C
Efectos Efectos en Efectos en
Físicos la
salud, términos
(no mone
la producti monetarios
CUENTAS
tarios) vidad, etc.
(no monetarios)
NACIONALES
Agotamiento Agotamiento
Agotamiento
de de de
recursos recursos recursos
TRADICIONALES Daños al Daños
al Daños al
medio medio medio
ambiente ambiente ambiente
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
Función de la Evaluación
reacción a dosis económica
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
Cuentas nacionales
ajustadas
![]()
![]()
![]()
INA = PIN- Agotamiento de recursos
![]()
![]()
![]()
INA = INA1- Deterioro del medio
![]()
ambiente.
III. LOS
EJECUTIVOS Y LA GESTION MEDIOAMBIENTAL
No se ha concientizado suficientemente
a los actuales directivos de las empresas para gestionar las variables
medioambientales que tienen importancia en su compañía y tampoco se ha
conseguido que la sociedad ejerza una fuerte demanda en todos los aspectos del
entorno medioambiental para provocar la reacción de las empresas para
satisfacerla.
Solamente aquellas compañías que han
tenido algún "susto" procedente de las autoridades medioambientales o
de sus clientes con capacidad de exigir productos fabricados con cuidados al
medioambiente han efectuado una modificación significativa de sus operaciones
para responder a lo exigido y así evitar la repetición de las sanciones,
multas, cierres, etc; o poder seguir suministrando los pedidos cursados por sus
poderosos clientes.
Tampoco debemos ser pesimistas y se
dejará un cierto lugar de honor para aquéllos que voluntariamente se han
acomodado a la normatividad vigente y, desde luego, pueden considerarse absolutamente
meritorios a los que, además de pagar el costo de la adaptación a la
normatividad, han sabido sacar de todo aquello una ventaja competitiva
importante por medio de la gestión de las oportunidades ecológicas haciendo uso de ellas de una manera sincera,
oportuna y rápida.
El panorama medioambiental nacional
viene enturbiado por la crisis económica que sirve de panacea para justificar
verdades y muchas otras ineficacias que encajan dentro del desánimo general y
apetencia por arrinconar la gestión medioambiental como si de un lujo se
tratara, y con ello se acepta que es materia que puede dejarse hasta que lo
realmente importante se resuelva.
En este documento sólo se pretende
contribuir a la formación de los ejecutivos para que sean conscientes de lo que
realmente significa la gestión medioambiental y favorecer una
reacción proactiva para
no tener que soportar las pérdidas que pueden
producirse. Como decía un profesor de
una universidad: "Las pérdidas pueden proceder del lucro cesante o del daño
emergente", y ambas formas de perder están perfectamente reflejadas en la
actual actitud inoperante de tantas empresas en las que se habla mucho del
medio ambiente, pero se hace muy poco.
La gestión medioambiental dentro de la
empresa está enfocada a la organización, control y funcionamiento de las
variables medioambientales que tienen tanta singularidad e importancia como
cualquier otra área sometida a la responsabilidad de la gestión por parte del directivo: personal, compras, tesorería,
etc.
Un ejecutivo, un empresario, un
directivo, no suelen-porque no deben y no pueden- permanecer insensibles e
inactivos ante problemas y riesgos graves que amenacen a la empresa y/o ante
oportunidades magníficas de obtener beneficios para su empresa.
Actualmente la respuesta empresarial
es pobre ante los retos y las oportunidades ofrecidas por las variables
medioambientales.
Resulta difícil comprender por qué es
así. Existe la creencia que hay poca
formación e información creíble en esta materia, ya que siempre que hemos
realizado un sencillo diagnóstico medioambiental y se han puesto de manifiesto
las ventajas y las debilidades del comportamiento medioambiental de la empresa,
la reacción empresarial ha sido rápida y efectiva. Esta reacción no siempre
ha llevado a realizar costosas inversiones o incurrir en gastos fuera de lo
aceptable. En muchos casos se han
obtenido beneficios, ventajas económicas y se han ganado cuotas de
mercado. También en ocasiones se ha
procedido a la mentalización y clarificación de la situación. Se han evaluado y sopesado soluciones. Se ha llegado hasta la junta directiva, el
Consejo de Administración y, en ocasiones, la respuesta ha sido actuar, ejecutar
y en otras, ha sido asumir, aceptar conscientemente posponer la acción hasta una
ocasión más oportuna, pero en todos los casos se ha conseguido asegurar que no
se pueda, por sorpresa, aniquilar tantos años de esfuerzos y tantas esperanzas
económicas y profesionales. Al menos,
la situación está ahora identificada y la solución está en camino.
En muchos casos, tener preparada una
respuesta de la empresa en estas materias, que sea rápida y demostrativa, con
evidencias certificadas por terceros independientes, puede ser bastante para
acallar tantos ataques injustos que muchas empresas reciben de diversas fuentes
en esta área, como sería el caso:
1.
LEGISLACION
Existente y en vías de adopción.
Existe actualmente traspuesta a la legislación y, en algunos casos, también
desarrollada por algunas comunidades autónomas, una gran cantidad de piezas
legislativas de la CEE.
Se dice, con acierto, que esta
legislación es confusa, difusa y profusa. Sobre todo, hay que considerar que en
muchos sectores industriales, las empresas pueden estar incursas en preceptos
legislativos en lo que se refiere a su comportamiento medioambiental.
No debe pensarse que sólo afecta a
algunas empresas especiales. La legislación debe ser rigurosa para muchos
sectores industriales. Hay que conocer la legislación aplicable y evaluar si se
sigue o si no, cual es el riesgo que corre y el costo del cumplimiento. También
existen importantísimas leyes en vías de adopción sobre situaciones que
afectarán las decisiones de las empresas en cuanto a productos a fabricar,
equipos, transportes, embalajes, desperdicios, uso de energías, agua,
contaminación atmosférica, ruido, responsabilidad objetiva, ecoetiquetaje, etc.
2.
RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL.
Grande y grave desarrollo de la
responsabilidad empresarial (administradores, ejecutivos, técnicos, personal de
base, etc.) se está materializando en aspectos de daños al medio ambiente y por
incumplimiento de la legislación vigente.
La acción es pública y el libre acceso
a la información medioambiental que dispone la administración se está
consagrando como un derecho cuyo uso traerá inmedibles consecuencias a muchas
mesas de los ejecutivos afectados.
El delito ecológico, las sanciones,
los cierres totales, parciales, temporales, etc, están siendo cada vez más
frecuentes.
Infortunadamente, estamos en comienzos
en cuanto al aseguramiento mediante pólizas de seguro, de una manera efectiva,
de la responsabilidad por la contaminación (restitución, indemnización, etc) y
de los daños medioambientales y parece que tardarán en estar disponibles estos
seguros, entre otras causas, por falta de demanda por parte de los usuarios.
Cuando en este sentido se analizan las
coberturas de seguro existentes en el extranjero y se asume que, en el mejor de
los casos, serán así las pólizas en su día en nuestro país, puede observarse
que se requerirán auditorías medioambientales serias para conocer y evaluar el riesgo a cubrir y, desde luego,
un cumplimiento de los mínimos legales establecidos y la adopción de medidas
suficientes de prevención, control y seguimiento.
3.
PERDIDAS DE MERCADOS.
La constante preferencia, sobre todo
de cara a las exportaciones, de productos adecuados con las exigencias
medioambientales está provocando que los mercados tradicionales sufran
convulsiones de magnitudes no conocidas: pleitos ante tribunales por competencia
desleal al practicarse precios que se consideran inferiores y desleales porque
son consecuencia de no cumplir la normatividad medioambiental y no tener por
ello los correspondientes costos incorporados en el producto o servicio.
Pérdidas de ventas por no ser tan ecológicos como los competidores. Pérdida de imagen por reivindicaciones y
acusaciones de terceros, etc.
Otras situaciones complicadas surgen
por ayudas oficiales que cada vez se tienen más difíciles de obtener porque los
países extranjeros, ya adaptados, presionan para que no se favorezca
deslealmente a sus competidoras. Reto
de alcanzar las Ecoetiquetas, que va a tener tanto apoyo para que el gran
público conozca su significado y decante sus preferencias de compra hacia los
productos con este mercado.
Muchos clientes están imponiendo
nuevas especificaciones de carácter ecológico a los productos que vienen
adquiriendo de sus proveedores, y si no lo hemos detectado en todos los casos,
estamos seguros aparecerá tarde o temprano en la gran mayoría para provocar la
pregunta que el empresario debería hacerse ahora: ¿Estoy preparado para
responder a los requerimientos básicos de carácter ecológico que mi producto
debe cumplir para responder a la inminente demanda de mi cliente?.
¿Dispongo, al menos, de la información
de qué y cuándo lo podré hacer?.
4.
NUEVAS EXIGENCIAS POR PARTE DE LA BANCA.
Aún están los bancos despistados en
esta materia pero, como suele ser frecuente, en cuanto empiece uno lo harán
todos y será un requisito indispensable a la hora de obtener apoyo financiero,
vía préstamos o inversiones, el poder demostrar con una auditoría
medioambiental cuál es el riesgo por incumplimientos ecológicos que se soporta
como antecedente necesario para evaluar los riesgos de recuperación por parte
del prestamista o inversor.
No nos consta que la banca analice
sistemáticamente el valor real de los terrenos y edificios e instalaciones que
tiene como garantía de operaciones cuando su calidad medioambiental puede
afectar gravemente el valor de respaldo de la operación que garantiza estos
actos.
Muchos incobrables en la banca pueden
proceder porque, al no ser adecuado su comportamiento medioambiental, los
clientes sufren cierres, sanciones, necesidades urgentes de financiación o pago
de gastos de gestión de residuos, etc; que repercuten en la capacidad de
devolución del crédito recibido.
Esto es de tiempo, y seguramente
faltará muy poco para que la banca vea la necesidad de ser rigurosa en la concesión
de préstamos e inversiones también por la parte del comportamiento
medioambiental del solicitante.
5.
INFORMACION MEDIOAMBIENTAL.
Cada vez será mayor la demanda de
información medioambiental e intentos de control por parte de sindicatos,
trabajadores, ONG's, autoridades de todos los niveles, asociaciones y público
en general.
Esta respuesta hay que saber darla y,
para ello, hay que conocerse muy bien. Hay que ser muy cauto, pero también
sincero. Prudentes pero abiertos.
Son demasiadas virtudes para una
situación de salida tan precaria muchas veces por parte del ejecutivo, en
cuanto al propio conocimiento de su comportamiento medioambiental.
Esta información deberá también
obtenerse mediante una adecuada contabilidad de gestión y financiera-general,
que recoja costos y beneficios de la actuación medioambiental y por la
implantación de sistemas de control interno de la gestión medioambiental. Todo
ello llevará a que los estados financieros, el informe de gestión anual que
preparen las direcciones de las compañías, recojan y sean sometidas a la
auditoría, las informaciones y los ajustes, asientos y provisiones que sean
necesarios para reflejar adecuadamente la situación de la empresa que puede
estar tan afectada por las consecuencias de sus acciones y omisiones
medioambientales.
6.
ADQUISICIONES Y VENTAS DE NEGOCIO.
Ya no se concibe una compra/venta de
una empresa o de un activo de ella o negocio que no lleva implícita la
realización de una auditoría medioambiental para identificar los riesgos, responsabilidades
y gastos que significan para el
adquirente hacerse cargo del activo objeto de la transacción. Muchos precios de venta en operaciones de
considerable volumen han sido reducidos para recoger el costo de cumplir con la
norma medioambiental que estaba totalmente ignorada por el vendedor.
Bien está mencionar todas estas
fuentes de daño emergente que pueden incurrirse si los ejecutivos no están al
día en la gestión de estas variables medioambientales, pero también debemos
mencionar los BENEFICIOS que pueden obtenerse, y que si no se aprovecha de
ellas se convierten en "lucros cesantes", como otra forma
de perder a la que antes hacíamos referencia.
7.
INCREMENTO CUOTAS DE MERCADO.
Se puede, sin excesivo gravamen,
llegar a entrar en procesos de mayores ventas y mejora de clientela porque
nuestros productos responden a una norma que no va a perjudicar los estudios
que se pudieran realizar y, sobre todo, van a responder a las exigencias que
nuestros clientes se impongan de cara a su propio mercado y en general, porque
estamos en el lado de los buenos medioambientalmente hablando.
Ser pioneros en esto puede significar
una ventaja competitiva envidiable. Además hay que pensar que tarde o temprano
las normas serán más rigurosas y se acabarán imponiendo. Las exigencias no van
a pasar como la moda.
El adoptar la normatividad
medioambiental y un comportamiento proactivo con ella, es una exigencia que
antes o después llega y que lamentablemente está siendo la realidad en muchas
empresas a la hora de dar el paso de afrontar la realidad exigida por las
normas medioambientales.
Hay empresas y sectores que se
protegen contra los competidores desleales (existentes o nuevos) que no están
dispuestos a cumplir las normas medioambientales.
Hay mercados que evitan la competencia
desleal exterior cuando sus productos proceden de países o empresas que no
están cumpliendo la normatividad medioambiental.
8.
NUEVOS PRODUCTOS, NUEVOS SERVICIOS, NUEVOS MERCADOS.
Es interesante seguir la pista a la
gran cantidad de negocios nuevos y oportunidades que surgen en todo el mercado
como consecuencia de las nuevas exigencias en materia medioambiental.
Cada empresario tiene que conocer y
consultar con expertos cómo podría maximizar su buen comportamiento medioambiental.
Los productos y servicios, la
formación, la consultoría y auditoría, los análisis, estudios, tecnologías,
creaciones, diseños, formatos y materiales relacionados con el medio ambiente
no han hecho más que empezar y ya se cuentan por millones en Europa los puestos
nuevos de trabajo que se han creado en relación a estas nuevas exigencias.
9.
NUEVA IMAGEN Y MARKETING ECOLOGICO.
Existe un campo inmenso, mal explotado
hasta el momento, para avanzar con grandes ventajas competitivas cuando se diseña
y comunica una imagen medioambiental por parte de una empresa de una manera
sincera y profesional.
El marketing ecológico correctamente
realizado aún no cuenta con buenos ejemplos en nuestro país y son pocas las
empresas que lo usan adecuadamente.
Lo importante es avanzar en el medio
ambiente. No es tanto evidenciar lo que
hacemos mal o confirmar nuestra situación, como demostrar un plan de mejora y
luego reportar de los logros conseguidos.
10.
AHORROS Y SUBVENCIONES.
Son numerosísimos los casos en que el adecuado comportamiento medioambiental conlleva una transformación de procedimientos y modos de hacer que no necesariamente son caros de implantar y de los que se derivan inmediatamente ahorros importantes en los gastos de la explotación de la empresa que adopta esos nuevos procedimientos. Generalmente estos ahorros proceden de:
- Ahorros energéticos, de minimización de residuos, ahorro de gastos generales, de
mantenimiento, gestión de
materias y stocks,
tecnologías limpias de
fabricación, distribución y
transporte y planes
de gestión medioambiental basados en buenos
sistemas de información a la
dirección.
- Las
subvenciones de todo
tipo, existentes para el
comportamiento medioambiental de las empresas son mucho más
importantes y accesibles que los castigos y multas impuestas. No se puede ni creer cuantas
veces se quedan sin adjudicar las ayudas oficiales previstas por
falta de interés empresarial de ellas.
11.
TECNOLOGIA DISPONIBLE.
Afortunadamente algunas empresas
disponen de acceso a los profesionales
y a las tecnologías más cualificadas para resolver los problemas
medioambientales.
Desde
los consultores de
gestión, pasando por
los gestores de residuos, ingenieros, abogados, análisis y
laboratorios, auditores medioambientales hasta los técnicos de toda clase,
el empresario tiene
a su disposición todos los medios
de conocer su situación, acceder
a la información y poder elegir a su entera satisfacción entre
las disponibilidades más modernas y actuales en este campo para la solución de
todos sus problemas medioambientales.
La red internacional de Coopers &
Lybrand a nivel mundial y muchas de las soluciones inventadas ya pueden ser
adoptadas con toda garantía que proporciona el saber cómo ha resultado antes y
recientemente en países como Alemania, Holanda o Estados Unidos.
Es triste reconocer que la falta de un
mercado suficientemente despierto para demandar estos productos consultores y
empresas proveedoras de soluciones medioambientales, se lanzaron al mercado
pensando que estaba maduro.
12.
MEJORA DE LA COMPETITIVIDAD.
Es impensable que la calidad que tanto
ha costado vender pueda alcanzarse sin encajar perfectamente la dimensión
medioambiental en ella.
Con una consideración seria y razonada
por la empresa de su comportamiento medioambiental y una actuación consecuente
se pueden alcanzar cuotas de competitividad realmente adecuadas para
enfrentarse al mercado exterior.
CONCLUSIONES
1. Existen muchos sectores que necesariamente deben presionar a todas las empresas a que
exista un desarrollo ambiental más consecuente con la realidad que se vive en
el siglo XX y en las puertas del siglo XXI como por ejemplo la legislación
medioambiental, los accionistas, inversionistas, mercados y todas las personas
interesadas en que de verdad todo lo que tiene que ver con aspectos ambientales, no solamente se quede en el
papel, sino que por el contrario se convierta en realidad.
2. La
contabilidad medioambiental sin duda engendrará algunos cambios en las valoraciones empresariales, y habrá
ganadores y perdedores, y por tanto se recomienda una respuesta anticipada al
reto y no dejar que los acontecimientos sean los que dicten la política a
seguir.
3. El
desarrollo ambiental tiene que ver con varios aspectos tales como desigualdad y
pobreza, el incalculable recurso humano, el mismo medio ambiente, los aspectos
sociales, políticos y culturales y algunos indicadores que tienen que ver con
el mismo desarrollo.
Todas las propuestas que tienen que
ver con el desarrollo ambiental no dejan de ser simplemente índices
normalizados, se trata de incluir elementos no monetarios del bienestar hacia
la delantera de las políticas de desarrollo.
4. El
ejecutivo tiene que conocer y evaluar la situación medioambiental para la
misma. La técnica que ello implica es
sencilla y no es costosa. Los diagnósticos y las auditorías medioambientales
realizadas por profesionales con experiencia son perfectamente asumibles dentro
de los costos de consultoría que actualmente se practican en cualquier otra
área.
Lo que desde luego es difícil de
justificar ante tanto riesgo y ante tanta oportunidad es que el ejecutivo se
quede esperando a que pase la crisis económica y poder entonces ponerse a
pensar en los problemas medioambientales. Cuando éstos llamen a la puerta puede
ser tarde y aunque la crisis económica haya pasado, tal vez se encuentre con que su ambiente no es apto para el medio
ambiente y dividir cuando se puede multiplicar, si de beneficios se trata y no
se hace, no tiene sentido.
1. Bebbington J. (1993): The EC Firtll Action
Plan Towards Sustanbility. Social and Environmental Accounting, Vol. 13,n 1,
Spring 1993.
2. Collier, J; Doolittle, I. and Broke, P. (1993): Environmental
disclosures. Accountant's Digest n 303, August 1993.
3.
Contabilidad de Gestión Medioambiental. Boletín aeca # 32 (1993).
4.
Finanzas y desarrollo. Publicación trimestral del fondo monetario
internacional y del banco mundial (1993).
5. Gray, R. (1993): Accounting for the
Environment. London, Paul Chapman Publishing.
6. Jorgensen, H.B. (1993): The Green Accountants
of the Danish Steel Works Ltd.. Social and Environmental Accounting, Vol. 13, n
1, Spring 1993.
7. Owen D. (1992): Green Reporting:
Accountants and the challenge of the Nineteen, London, Chapman and Hall.
8. Renger M. (1992): Environmental Audit:
The Background benefits and financial implication. London: The Institute of
Chartered Accountants in England and Wales.
9. Smith, D. (1993): Business and the
enviroment. Londres, Paul Chapman Publishing
AGREMIACIONES FEDERADAS
I.N.C.P ATLANTICO
I.N.C.P CUNDINAMRACA
I.N.C.P VALLE
I.N.C.P CUNDINAMARCA
ASOCIACION CONTADORES
PUBLICOS DEL HUILA
ASOCIACION CONTADORES
PUBLICOS DE BOLIVAR
ASOCIACION CONTADORES
PUBLICOS DE RISARALDA
ASOCIACION CONTADORES
PUBLICOS DE LA GUAJIRA
CENTRO DE CONTADORES
PUBLICOS DE MANIZALES
ADECONTA
ASOCOLTA
XVII
SIMPOSIO SOBRE REVISORIA FISCAL
SEPTIEMBRE
2 AL 5 DE 1.998
CONVOCA:
FEDERACION
DE CONTADORES PUBLICOS DE COLOMBIA
ORGANIZA:
ASOCIACION
CONTADORES PUBLICOS DE RISARALDA
PEREIRA-COLOMBIA